El txakoli y el verano es una combinación perfecta para disfrutar de la gastronomía estival, ideal para tomar como aperitivo o acompañar todo tipo de platos, desde las verduras a las sopas frías, pasando por el marisco, el pescado o cualquier tipo de ensaladas. También, debido a la gran evolución que ha tenido esta bebida en el último cuarto de siglo, se está empezando a hacer popular acompañarlo con platos de corte moderno, como por ejemplo, el sushi El txakoli, como el resto de los vinos blancos, hace tiempo que ha dejado de ser una bebida exclusivamente estacional. Lo que si es cierto es que con la llegada del sol, la primavera y sobre todo el verano, se convierte en un vino ideal para disfrutar en una terraza de verano.

¿Con qué se toma el txakoli en verano?

El txakoli y el verano maridan a la perfección.  El txakoli es un excelente acompañamiento para las conservas de nuestra tierra, como las anchoas del Cantábrico, las sardinas y el atún Bonito del Norte. Sin olvidarnos que este tipo de vino marida admirablemente con los encurtidos. En el caso del País Vasco, la humilde y deliciosa Gilda es la campeona de los pintxos. La combinación del sabor del vinagre se une con el salado de la anchoa encaja perfectamente con el txakoli, un vino joven y afrutado. En efecto, esta combinación de sabores es un deleite para los sentidos.

También podremos saborear el txakoli en cualquier bar o restaurante acompañado de los diferentes pintxos de la tierra. Ahora, en agosto, es el momento idóneo para su degustación durante las principales fiestas que se celebran en los pueblos y ciudades de la provincia de Gipuzkoa, como la Semana Grande de San Sebastián.

El txakoli es un magnífico aperitivo: su acidez produce un aumento en la cantidad de saliva y estimula la segregación de jugos gástricos, preparando al organismo para una mejor digestión. Asimismo está demostrado que facilita la asimilación de los prótidos (carnes, pescados, etc.) gracias a la acidez iónica y a su débil presión osmótica. Añádase que el txakoli es un inmejorable complemento a pescados y mariscos, y que su calidad lo habilita también para servir de acompañamiento a toda una comida.

el txakoli y el verano
el txakoli y el verano. Txakoli Zudugarai

¿Como se sirve el txakoli?

El verano es el momento de degustar los vinos de forma diferente, no solo porque hace más calor o porque las comidas son habitualmente menos copiosas, sino por el propio marco de la estación. El estío invita a elegir vinos frescos, llenos de vida, que hagan olvidar a los entendidos el momento de la degustación crítica para dejarse llevar por el goce de beber. Igual que cambiamos de perfume o de ropa cuando suben las temperaturas, es fácil que en verano nos apetezcan vinos diferentes a los que tomamos en invierno. El calor invita a texturas más ligeras, sabores más frescos y con una acidez más equilibrada que nos incita a beber más. El txakoli y el verano nos inducen a ello.

Cuando salimos a la calle y pedimos un txakoli en un bar, a veces nos lo sirven en un vaso ancho y otras veces nos lo ponen en copa. Algunas veces lo escancian y otras veces no. Cuando estamos en casa y tenemos una botella de este vino, nos puede entrar la duda de cómo servirlo para poder degustarlo tal y como lo tomamos en la calle o en un restaurante.

Para aclarar dudas, tenemos que tener en cuenta la denominación de origen. Los txakolis con denominación de origen Txakoli de Getaria presentan una ligera carbonización, por lo que es recomendable servirlos escanciados, a una altura de unos 20 centímetros. permitiendo que rompa con toda su aroma y sabor. Sólo así, se desprenderá el carbónico que le otorgará ese sabor tan característico a este txakoli. El txakoli con denominación Getariako Txakolina es el único txakoli que presenta la auténtica “txinparta”, la burbuja que surge al romperlo contra la copa. Uvas autóctonas bañadas por la mar y en un clima costero hacen que el sabor de este vino sea tan especial.

Los txakolis con denominación de origen de Bizkaia y Araba no necesitan ser escanciados, ya que son txakolis que no presentan carbónico ( o su cuerpo es menos carbónico) y el efecto del escanciado no les aporta ningún tipo de beneficio a los txakolis de estas denominaciones de origen.

Respecto a la temperatura de servicio. la temperatura ideal en que debe beberse el txakoli para disfrutar de todas sus propiedades es alrededor de los 9º C. Hay que servirlo en una copa alta, de las de vino, de pie largo y cuenco ahuevado. Por un lado, este recipiente ayuda a conservar todos los aromas; por otro, el contacto del vidrio con la mano no altera la temperatura del líquido. El gusto personal también juega un papel importante aquí, pues hay quien disfruta más de un txakoli en copa porque aseguran reconocer mejor sus deliciosos aromas cítricos y florales.

El Txakoli y el verano: historias y recuerdos

Y entonces, gracias al sol y a los increíbles brotes de hojas que nacían en los árboles, a la manera como crecen las cosas en las películas de cámara rápida, sentí la familiar convicción de que la vida estaba empezando de nuevo con el verano.  

Scott Fitzgerald:  El gran Gatsby.

Hay cosas que solo suceden en verano. Porque el año, ignorando descaradamente al calendario, arranca y se agota en las vacaciones que todo lo ponen patas arriba, casi siempre cruciales, una época a la que se adhieren con asombrosa facilidad episodios decisivos y momentos trascendentales, ya sean tragedias o instantes de irrepetible felicidad. A esta naturaleza mítica del estío se ha aferrado siempre la narrativa para recrear algunas de sus mejores historias. El vino forma parte cercana de nuestras vidas, de nuestros recuerdos, de nuestros sentimientos y emociones. El vino está en torno a muchas de nuestras celebraciones y buenos momentos de nuestras vidas. Comemos y bebemos para nutrirnos, por placer, para experimentar para compartir. Pero también comemos y bebemos para contarlo.

Decía Juan Luis Aduriz que como seres sociales que somos, además de nutrientes necesitamos relaciones y cuentos que alimenten nuestros pensamientos. De este modo, los platos o ingredientes revestidos con una biografía adquieren un capital simbólico que trasciende las propias características organolépticas. (…) Quizá por ello las historias conectan, aportan contexto y argumentos hilvanando sentido y lógica, sacralizando y revalorizando lo que acarician. No me queda ninguna duda: si existiese un sexto sabor, sería el sabor de las historias.

Desde Bodegas Zudugarai queremos contribuir humildemente con nuestros vinos al sabor de las historias de verano. Con el fin de obtener un vino con características propias hemos combinando la tradición aprendida de nuestros ancestros y las  modernas tecnologías aplicadas al proceso de vinificación y mejora del rendimiento de la uva. Nuestras uvas (Hondarrabi zuri y hondarrabi beltza) bañadas por la mar, un clima costero y un terreno propio hacen que el sabor de este vino sea tan especial.

Para disfrutar del txakoli y el verano podéis consultar nuestra variedad de txakolis aquí.